Cada 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la sociedad reivindica la igualdad de derechos, oportunidades y condiciones de vida para todas las mujeres. Desde la Asociación Salud Mental Villarrobledo, queremos sumar nuestra voz poniendo el foco en una realidad que a menudo permanece invisibilizada: la de las mujeres con trastorno mental grave.
Ser mujer, todavía hoy, implica enfrentarse a desigualdades estructurales en el ámbito laboral, social y económico. Cuando a estas desigualdades se suma un problema de salud mental grave, el riesgo de exclusión, estigmatización y vulneración de derechos se multiplica.
Doble estigma: mujer y salud mental
Muchas de las mujeres que acompañamos han vivido situaciones de discriminación por razón de género: brecha salarial, empleos precarios, sobrecarga de cuidados, violencia o dependencia económica. A ello se añade el estigma asociado al diagnóstico en salud mental, que con frecuencia limita sus oportunidades de empleo, participación social y desarrollo personal.
El estigma no solo procede del entorno social. A veces también se traduce en una menor credibilidad, en la infantilización o en la negación de su capacidad para tomar decisiones sobre su propia vida.
Salud mental y violencia de género
Numerosos estudios muestran la relación bidireccional entre violencia de género y salud mental: la violencia puede ser un factor desencadenante o agravante de trastornos mentales, y a su vez, las mujeres con problemas de salud mental pueden encontrarse en situaciones de mayor vulnerabilidad ante relaciones abusivas.
En este 8 de marzo queremos recordar la importancia de incorporar la perspectiva de género en la atención en salud mental, garantizando espacios seguros, escucha activa y acompañamiento respetuoso.
Empleo, autonomía y recuperación
En el ámbito de la rehabilitación psicosocial y laboral, trabajamos cada día para que las mujeres puedan fortalecer su autonomía, recuperar proyectos vitales y acceder a oportunidades formativas y laborales en igualdad de condiciones.
El empleo no es solo una fuente de ingresos; es también identidad, pertenencia y autoestima. Apostar por la inserción laboral con enfoque de género significa reconocer las barreras específicas que enfrentan las mujeres y generar apoyos ajustados a sus necesidades.
Como entidad, renovamos nuestro compromiso con:
- La igualdad real entre mujeres y hombres.
- La incorporación de la perspectiva de género en todos nuestros programas.
- La promoción de la autonomía, el empoderamiento y la participación activa de las mujeres usuarias.
- La lucha contra el estigma en salud mental.
Este 8 de marzo no solo celebramos los avances logrados; también reafirmamos la necesidad de seguir construyendo una sociedad más justa, inclusiva y sensible a la diversidad. Porque no hay salud sin salud mental, y no hay igualdad si dejamos atrás a las mujeres más vulnerables.