Un viaje fuera siempre supone un cúmulo de retos: preparar la maleta, compras, liberarnos de miedos y pensar si podré hacer las actividades propuestas. Gracias a participar en esta actividad hemos superado todo esto. Actividades como piragüismo y escalada nos plantearon ciertos temores. “Tuve un poco de reticencia al principio, pero al llegar allí me mostré más optimista” (Ainhoa).
El primer día, 7 de septiembre, nos recibieron, repartimos las cabañas, deshicimos el equipaje, … luego hasta la hora de comer estuvimos haciendo un par de actividades lúdicas y charlando en el albergue “La cañadilla” de Uña (Cuenca). Por la tarde nos fuimos al pantano en el que íbamos a realizar la actividad de piragüismo, donde llegamos con cierto temor. Preguntas como ¿podré yo hacer esto? ¿Dónde me he metido? Resonaban en la mayoría de nuestras cabezas.
A la vuelta, tras cenar, salimos andando por la noche a contemplar el firmamento, las estrellas, etc. nuestra guía tenía un programa instalado en el móvil con el que nos decía las constelaciones al apuntar la cámara al cielo. Después fuimos a dormir. Primer día superado.
El segundo día fuimos a hacer senderismo y escalada; llegamos andando por la sierra hasta la roca. A algunos se nos dio mejor que a otros; por lo general, las mujeres estaban más agiles y más en forma. Cada paso que dábamos en la escalada era parecido a nuestra vida cotidiana, “superar cada actividad supuso un chute de energía y me dio fortaleza para afrontar cosas nuevas de mi día a día” (Puri). Por la tarde nos fuimos a ver el pueblo de Uña y pasamos a un restaurante a tomar un plato típico, un “morteruelo” y disfrutamos de las vistas de la terraza. Por la noche hicimos una actividad donde estuvimos compartiendo anécdotas mas personales de nuestra vida.
En el tercer día hicimos otra ruta de senderismo rodeando un lago. Después de comer volvimos a casa. De camino hicimos una parada en el mirador “El ventano del diablo”.
“Viajar unos días fue un respiro necesario para romper la monotonía y apoyar mi recuperación “ (José Juan). Porque, al final, este viaje no ha consistido solamente en recorrer kilómetros o practicar deportes, sino en descubrir que cada pequeño paso nos acerca a una nueva versión de nosotros mismos. Y es que, a veces, para avanzar en la vida, primero necesitamos atrevernos a cambiar de camino.
Ainhoa, Puri y José Juan.

